¿Ser miembro CIADI es positivo para la atracción de inversión extranjera?

¿Ser miembro del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) produce empíricamente un efecto positivo en la atracción de inversión extranjera? Jorge Fantuzzi y Martín Sepúlveda, economistas, estudian cómo la inclusión del arbitraje de inversiones del CIADI en los tratados bilaterales entre Estados puede afectar a la inversión extranjera basando sus conclusiones en un estudio que ha trabajado sobre una muestra de 166 países de distintas regiones del mundo, con datos recogidos entre los años 1970 y 2020.

El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) es una institución creada en 1965, ligada al Banco Mundial, y que tiene por objetivo arreglar los conflictos que puedan surgir entre inversiones extranjeras y Estados. De esa forma, si un determinado país está afiliado a la institución, los privados podrían acudir a dicha instancia en caso de que se incumplan tratados internacionales de inversión.

La relevancia del CIADI se ve reflejada cuando se constata que es el líder mundial en el campo de arbitraje internacional de inversión, habiendo administrado más del 70% de todos los casos existentes en el área. Además, hasta el año 1998, el Centro conocía un promedio de un caso cada tres años. Hoy se está registrando más de un caso por semana, siendo el 2020 el año récord, con 58 casos.

Gonzalo Flores, Secretario General Adjunto del CIADI, no atribuye esto a un ambiente más conflictivo a nivel mundial, sino a un incremento notable en la inversión extranjera directa (IED) y en el número de acuerdos internacionales que contemplan el arbitraje como mecanismo de solución de controversias. Respecto de Chile, para el año 2020 se habían registrado sólo 5 casos en contra del país desde su afiliación en 1990.

La principal motivación de un país para suscribirse en el CIADI es atraer mayor inversión privada, y la suscripción a dicha institución ayudaría al entregarle garantías a los privados de que sus inversiones estarán protegidas bajo un marco institucional de calidad. Entender si dicha relación se da en la práctica es importante, puesto que suscribirse al CIADI tiene costos para los países: monetarios— tanto el ingreso a la institución como los eventuales juicios que se tengan en dicha instancia involucran la contratación de equipos expertos en arbitraje— y políticos —la firma de dicho compromiso restringe a los Estados de actos que podrían ir en directo beneficio de ellos.

Si bien puede sonar razonable que formar parte del CIADI atraería mayor inversión, esta relación es susceptible de ser cuestionada. Existen países miembros, como Argentina, que tiene un alto grado de conflictividad, lo que podría mermar la confianza de los inversionistas. Además, Bolivia, Ecuador y Venezuela se han salido de la institución, poniendo así en duda el verdadero compromiso de los países con el mecanismo. De esta manera, la pregunta fundamental es: si ser miembro del CIADI produce empíricamente un efecto positivo en la atracción de inversión extranjera.

Para ello, trabajamos con una muestra de 166 países de distintas regiones del mundo, y se tienen datos para cada país desde el año 1970 hasta el año 2020.

El primer acercamiento se ve en los gráficos siguientes, en los que se muestra cómo varía, en promedio, la IED de los países alrededor del año en que entraron al CIADI. Se puede ver en el primer gráfico que, tras la entrada, existe un importante alza en la inversión. Sin embargo, existe una alta variabilidad entre ellos: hay algunos que ven aumentar significativamente la inversión, mientras que otros la ven disminuida.

Fig 1.- IED promedio alrededor de la entrada de los países al CIADI, con intervalo de confianza al 95%.

En el segundo gráfico también se observa un efecto positivo sobre la IED, pero que dicho shock es solo de corto plazo. Cada marcador muestra el incremento en la inversión en el país, en promedio, respecto del año anterior en que se entró al CIADI. Se observa que tres años después de entrar a la institución, existe un efecto relevante: en promedio, se tiene que la IED per cápita aumenta en un 50% respecto del año base. Sin embargo, se ve que el efecto es cada vez menos significativo con el tiempo, y al pasar 10 años, este desaparece (el último marcador toca el cero).

Fig 2.- Estudio de Eventos Entrada al CIADI. Cada marcador representa al coeficiente que acompaña a la dummy evento-tiempo, acompañado de su intervalo de confianza al 95%. Se omite la dummy t = -1.

Ambos elementos revelan el desafío del estudio: al mismo tiempo que un país entra al CIADI, están ocurriendo muchas otras cosas que podrían afectar a la inversión. De esa forma, la idea es encontrar una estrategia creíble que aísle el efecto de pertenecer al CIADI sobre la IED de todos los otros shocks que podrían afectar a la inversión. Es decir, para encontrar el efecto causal— y no sólo una correlación— entre la entrada al CIADI y la IED, es necesario recurrir a métodos estadísticos un poco más sofisticados. El resultado de dichos ejercicios es que, en general, la pertenencia al CIADI no genera un aumento relevante en la atracción de inversión extranjera.

si un país tiene baja protección de los derechos de propiedad, altos índices de corrupción y baja legitimidad en sus instituciones, el hecho de pasar a ser miembro del CIADI no sería suficiente para que los inversionistas se aventuren a ingresar al país

Nos aventuramos a entregar una potencial explicación de por qué no sería relevante. Planteamos que el CIADI funcionaría como complemento de la calidad de las instituciones ya establecidas en los países. De esa forma, si un país tiene baja protección de los derechos de propiedad, altos índices de corrupción y baja legitimidad en sus instituciones, el hecho de pasar a ser miembro del CIADI no sería suficiente para que los inversionistas se aventuren a ingresar al país. Esta hipótesis se ve respaldada al hallar que existe un efecto relevante de pertenecer a la institución para aquellos países que entraron entre los años 1985 y 2000: estos países atraen, en promedio, un 90% más de inversión extranjera. Son justamente ellos— que no entraron ni muy temprano ni muy tarde al CIADI— los que tienen una calidad institucional de base relativamente buena. Entre ellos figuran países como Panamá, Chile y Uruguay. En cambio, aquellos países que entraron temprano son países pertenecientes a la OCDE, cuyas instituciones establecidas ya daban la suficiente confianza a los inversionistas, y el ingreso al CIADI no logra atraer mayor inversión de la que ya entraba. Finalmente, los países que entraron en este siglo, como México e Irak, tampoco logran atraer mayor inversión con la entrada al CIADI, puesto que su calidad institucional es más débil.

países que entraron en este siglo, como México e Irak, tampoco logran atraer mayor inversión con la entrada al CIADI, puesto que su calidad institucional es más débil

En conclusión, pertenecer al CIADI puede ser fundamental para que los países logren atraer inversión extranjera, pero hay que considerarlo como un complemento de otras acciones. Hoy es prácticamente un mínimo necesario que requieren los países para demostrar que son un buen destino para la inversión de extranjeros.

En ello se fundamenta la relevancia de cuidar y continuamente mejorar el CIADI como mecanismo de resolución de conflictos. Es, en definitiva, una forma de cimentar bases sólidas para que los países puedan crecer y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

 

 

Fuente: CIAR Global.