La cándidez de la “indicación Jackson”

Señora Directora:

Muchas veces los políticos dan buenos ejemplos para entender lo que está bien y lo que está mal desde un punto de vista económico. Ahora fue el turno del diputado Jackson y otros que lo acompañan. Proponen cándidamente que el costo de los seguros de los créditos sea pagado a medias entre bancos y quienes solicitan los préstamos, y no solamente por estos últimos.

En un mercado no regulado, la propuesta sería (casi) inocua. Da lo mismo quién tenga que soportar legalmente el costo, finalmente éste será compartido entre oferentes y demandantes dependiendo de sus sensibilidades al precio (lo que se conoce como elasticidad). Es decir, los bancos deberían traspasar el valor del seguro a las tasas de interés porque les aumentó el costo de dar créditos -y no porque sean malas personas como da a entender el diputado en redes sociales-.

Si al señor que vende helados le sube el precio de la leche (su costo), también tendrá que subir el precio de los helados, no porque quiera mantener su utilidad a costa de los acalorados consumidores, sino porque es lo que mejor reflejará la realidad de su negocio.

Pero este no es un mercado desregulado. Hay una tasa máxima convencional, es decir, una tasa máxima que puede ser cobrada. Si ahora el incentivo será a aumentar la tasa por el valor de los seguros, habrá gente –riesgosa- que quedará fuera del sistema crediticio, porque no se les podrá cobrar más por un crédito. Es simple, y por eso no se entiende la defensa como si fuera sólo un capricho sectorial.

¿Cuánta gente quedará fuera? En esto está en lo correcto el diputado: no lo sabemos. No lo sabemos, porque para saberlo tendríamos que hacer estudios serios y rigurosos para medir elasticidades y qué tan restrictiva es la tasa máxima convencional, y eso parece que no es trabajo de los legisladores y sus asesores, que nos nutren siempre de ejemplos.

 

Jorge Fantuzzi

Economista socio de FK Economics

 

Fuente: Diario Financiero