Una talla

Por Jorge Fantuzzi, economista

Se ha comentado bastante la propuesta de una ley de tallas que uniforme el sistema de medidas de la ropa. Independiente de su justificación, llama la atención uno de los argumentos para apoyarla: “al mejorar el calce de las tiendas (sic), las marcas mejoran la experiencia de sus consumidores, se pierden menos productos, y terminamos protegiendo el medio ambiente porque no tenemos torres de ropa que no se vendió”.

Esto ronda lo absurdo. Si uniformar las tallas permitiera mejorar la experiencia de los clientes y perder menos productos, las marcas ya lo harían replicando lo que hace la mayoría. Esa es la gracia del mercado, que no se necesita un ente centralizado que determine cómo maximizar las utilidades de las empresas. Los empresarios, siempre están buscando cómo vender más, de manera más eficiente y dándole una buena experiencia a los consumidores. Especialmente en el mercado de la ropa donde hay tanta competencia que es necesario ser productivo para ser rentable.

Fuente: La Tercera