La pelea por las bolas de acero continúa: Expertos coinciden en que industria local debe adaptarse

Parlamentarios de la Región del Biobío hacen lobby para que se sigan aplicando aranceles especiales.

Es un tema que lleva años dando vueltas, pero que ahora vuelve a tomar fuerza por el lobby que están realizando los parlamentarios de la Región del Biobío por medidas que favorezcan a la industria local. Es que la industria de las bolas de acero para molienda de minerales —un insumo clave para la minería— tiene enfrentadas a Moly-Cop, empresa de capitales norteamericanos que fabrica bolas de molienda en nuestro país con el acero que le compra a la chilena CAP, con empresas importadoras del mismo insumo que traen de China más barato.

Y aunque el presidente de Estados Unidos a partir de fines de enero de 2021 no será Donald Trump, que se espera que la agenda proteccionista de varios países decaiga, no es evidente que las distorsiones en los mercados vayan a cesar.

Menos cuando en nuestro país se viene un intenso periodo electoral, donde diputados y senadores buscarán aparecer defendiendo los puestos de trabajo de sus zonas. Algunos de ellos ya se han reunido con trabajadores de Moly-Cop y autoridades de las regiones afectadas para presionar por medidas contra las importaciones desde China.

En este contexto, expertos en comercio y libre competencia creen que el tema no debiese salir de la esfera técnica, por lo que plantean que la industria local debería adaptarse a los cambios internacionales, más que pedir protecciones arancelarias constantemente.

Comprando tiempo

No es primera vez que se investiga la importación de bolas de acero. La disputa viene desde inicios de 2019, cuando la Comisión Antidistorsiones, encargada de investigar si existe dumping en los mercados, primero fijó una sobretasa aduanera provisional de 9% (mientras duraba la investigación), y luego una tasa definitiva (por un año) de 5,6% que acabó en mayo de este año.

Sin embargo, antes de que concluyera la medida arancelaria, Moly-Cop volvió a solicitar una investigación, que fue acogida en abril. Pero la comisión decidió en Agosto no fijar un arancel provisional, porque “no tenía información suficiente”. Moly-Cop presentó un recurso de reposición, pero a comienzos de octubre la comisión volvió a confirmar su decisión y ahora la investigación se encuentra en curso para evaluar si, finalmente, se fijará un arancel definitivo.

El socio de FK Economics Jorge Fantuzzi explica que la idea de fijar estas tasas para proteger a un productor local pueden terminar perjudicando a los consumidores si él no es capaz de adaptarse a los cambios internacionales. “Más importante que estar pensando en cómo proteger al productor chileno, deberíamos estar pensando en cómo hacerlo más productivo y competitivo, ahí salimos todos ganando”, dice. Además, le parece “curioso” que constantemente se necesite una protección arancelaria en este producto.

Desde CAP Acero piden competir en igualdad de condiciones, pues aseguran que “en China existen una serie de subsidios directos e indirectos a la industria, y estos son independientes de la característica de la empresa (privada o estatal)”. Lo de empresa privada es una clara crítica a algunas de sus competidoras: empresas chinas que venden en Chile a través de filiales e incluso firmas chilena que producen en el país asiático, como Elecmetal.

Si bien los acuerdos de libre comercio han intentado generar economías más globalizadas, el abogado Juan Cristóbal Gumucio de Cariola Diez Pérez-Cotapos cree que en ciertas circunstancias hay que tener resguardos que estén asegurados cuando hay competencia desleal. Por eso, dice que hace sentido que existan mecanismos de protección como las medidas antidumping, pero que son medidas transitorias para que la industria se adapte. “Al final del día, con los aranceles lo que haces es comprar un poco de tiempo para poder adecuarte a esta nueva realidad de mercado donde pareciera que tus ventajas competitivas las perdiste”, agrega.

En la misma línea, el académico UC Tomás Menchaca, sin referirse al caso en particular, dice que, de comprobarse una distorsión en los precios, los aranceles son el mecanismo correcto, pero si no, es la industria la que debe adaptarse. “Si se trata de proteccionismo y no de medidas antidumping, se estarían violando los tratados internacionales”.

 

Fuente: La Segunda