El puzzle laboral que deberá resolver Zaldívar

Aunque ya pasó la peor parte de la crisis económica provocado por el covid-19, nadie espera que las cifras de empleo se recuperen rápidamente. Para ello se necesitan medidas más de fondo que el Gobierno y el Congreso no han podido consensuar.

‘Este es un desafío de máxima importancia’, advirtió, frente al Congreso, el presidente del Banco Central Mario Marcel, el miércoles pasado al presentar el Ipom. Revertir el fuerte impacto que ha tenido el mercado laboral producto de la pandemia es uno de los principales desafíos para afianzar la recuperación de la economía, agregó.

Los datos dan cuenta de esta urgencia. El desempleo llegó al 13,1% en el trimestre mayo-julio, según publicó el INE a fines de agosto. Y, más importante, se perdieron casi dos millones de puestos. ‘Refleja un escenario muy preocupante’, admitió la ministra del Trabajo, María José Zaldívar. ‘Debemos buscar mecanismos para recuperar el empleo’, advirtió la ministra y en ello no le ha ido bien ni a ella ni a sus antecesores en el cargo.

Y esa preocupación no es solo económica: la última vez que la economía encadenó sucesivos trimestres con desempleo por sobre los dos dígitos fue en 2009, adportas del cambio de mando que dejó al Presidente Piñera en La Moneda por primera vez, justo cuando el Gobierno enfrentará una serie de elecciones.

Recuperación lenta

La semana pasada se dio a conocer el dato de desempleo de EE.UU. correspondiente al mes de agosto. Alcanzó un 8,4%, el doble de lo que venía exhibiendo el país en la era Trump pero 6 puntos porcentuales que el dato de abril (llegó al 14,7%). Una muestra de cómo la reapertura de la economía ha vuelto a alentar las contrataciones en la primera economía del mundo. Y aunque esas cifras, tal como en nuestro país, esconden las miles de personas que dejaron el mercado del trabajo, nadie espera una recuperación similar en Chile. Aquí recuperar los niveles que había antes de la llegada del virus será un camino lento. Lo expertos advierten que el golpe ha sido fuerte y que no se refleja en la tasa actual de desocupación. Ella tiene un rezago y no considera a los miles que dejaron de buscar trabajo. Es por eso que no son pocos quienes creen que el desempleo llegará al 20% en las próximas mediciones.

‘La actividad económica demorará en volver a niveles previos, eso nos dejará un desempleo de dos dígitos al menos hasta fines de 2021’ advierte el académico de la FEN de la U. de Chile, Joseph Ramos, quien cree que solo a fines de 2022 se volverán a ver cifras similares a las que hubo en los trimestres previos a la pandemia, cuando la cesantía era de 7%. Claudia Sanhueza, académica de la U. Mayor, coincide con esas cifras y cree que hasta que no tengamos una vacuna la prioridad seguirá siendo controlar los contagios, por lo que cree que los niveles de ocupación se recuperarán lentamente. Y esa es la misma opinión que tienen desde el ministerio del Trabajo: ‘Nos encontramos en un momento de alta incertidumbre, ya que la recuperación dependerá de que podamos mantener los contagios bajo control’, reconoce Úrsula Schwarzhaupt jefa de estudios de la cartera.

Golpe desigual

Uno de los factores que harán compleja la recuperación de los puestos de trabajo es que el golpe ha sido desigual, tanto por sectores económicos, como por nivel de estudios y género. Ello requerirá políticas más sofisticadas, audaces y enfocadas en diferentes grupos (ver entrevistas).

Los trabajadores de menor capital humano son los que, proporcionalmente, sufrieron más la caída en la ocupación, explica el académico de la UAI Juan Pedro Eberhard. En el Boletín Laboral que publicó esa universidad junto al COES el jueves pasado, se evidencia que 74% de los trabajadores que perdieron su trabajo solo tienen educación primaria o secundaria. Esto se condice con el golpe para el sector informal, donde los puestos de trabajo se redujeron 36,2% (versus el 14% del sector formal). ‘Mientras haya pandemia costará mucho recuperar los trabajos informales’, dice Eberhard.

La situación sanitaria también hace más compleja la recuperación en algunos sectores económicos que son intensivos en mano de obra. Marcel, en su presentación del Ipom, advierte que el distanciamiento social afectará de manera más prolongada la forma de operar de sectores donde la interacción es clave. Rubros como el comercio y los servicios son importantes fuentes de de empleo. Y, en especial, para las mujeres. El comercio, por ejemplo, emplea al 17,9% de hombres ocupados y al 22,5% de las mujeres, según un estudio de FK Economics.

A esto se sumarán nuevas presiones al mercado laboral. Por ejemplo, los inactivos, hoy fuera del mercado laboral pero están disponibles a trabajar. Ellos aumentaron 15% en la última medición del INE. Si se combina este número con los oficialmente desempleados, la tasa de desocupación alcanzaría al 30%.

Y esas presiones ya se están viendo. El Boletín de la UAI evidencia que el 49% de los desocupados está realizando esfuerzos por conseguir empleo, comparado con solo un 15% del trimestre anterior.

Políticas focalizadas y de reconversión

Ante este escenario, Zaldívar va a requerir herramientas adicionales a los subsidios que se espera que se den a conocer esta semana. Si bien los subsidios a la contratación de mujeres y jóvenes han mostrado ser un buen mecanismo, es posible que se requieran instrumentos más potentes.

Y ahí al Gobierno no le ha ido bien. Proyectos como el de ley de flexibilidad, que podría incentivas la contratación de jóvenes, o el de sala cuna universal, que disminuiría los costos de contratar mujeres, no logran avanzar en Valparaíso.

A este tipo de políticas focalizadas, los expertos agregan una necesidad de reconversión. ‘La pandemia aceleró enormemente la automatización y hay un déficit en capacitación porque iremos a un modelo más digital que demandará menos trabajadores’, advierte Cecilia Cifuentes, académica de la U. de los Andes. Advierte que hay que hacer cambios fuertes en el Sence, otra iniciativa que está desde marzo de 2019 en el Congreso.

Con estas piezas sobre la mesa, Zaldívar y el Gobierno deberán armar una estrategia para reactivar un mercado laboral que amenaza con malas cifras, incluso, a quien llegue a La Moneda en 2022.