La Comisión Europea dictó el primer fallo bajo la Digital Markets Act (DMA) y sancionó a Google con un total de €890 millones, tras determinar que la empresa favorecía sus propios servicios en los resultados de búsqueda y restringía que las aplicaciones informaran sobre precios más bajos fuera de su plataforma.
Google tiene hasta el 21 de septiembre para cumplir con las exigencias o arriesga multas aún más elevadas.
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